sábado, 17 de noviembre de 2012


El cumplimiento de la Palabra de Jesús (  Homilía del 18.11.2012)

La lectura del Evangelio que acabamos de escuchar, está tomado del capítulo 13 del Evangelio de san Marcos donde Jesús trata de explicar que se aproxima la hora definitiva de la resurrección, de la victoria, y que para esta hora hay que atravesar por la pasión, porque a todo embarazo le llega el tiempo del sufrimiento de dar a luz, ya se llegó el tiempo de la resurrección y Jesús dice que ya se nota porque las ramas de la higuera, que es la árbol que más tarde despierta a los efectos de la primavera, anuncian ya la llegada del tiempo cálido del verano. Cuando llegue la luz de Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, entonces caerán los astros, todos los ídolos, las estrellas, los divos y las divas, las divinidades y los oráculos, los horóscopos y todas las predicciones perturbadoras. El universo entero está convulsionado.

Cuando llegue la luz de Cristo resucitado, caerán las estrellas de los que hacen negocio con apología de la violencia y del crimen en las películas en los medios electrónicos, con el arma de la ignorancia presentan a los más sencillos senderos que no van a ningún lado y ocultan los caminos de la solidaridad y grandeza humana que sustituyen con el brillo engañoso de la superficialidad degradante y de un placer fácil que de ninguna manera produce la felicidad humana.

Es precisamente a esto a lo que se refiere s. Marcos: son ya, dice san Marcos, las señales de la venida del hijo del Hombre con el poder de su palabra y de su entrega por los débiles y su sacrificio por los más alejados. Ya llega el fin, pero no en el sentido de un horrendo final irremediable, sino en el sentido del acabamiento y perfección, digamos, como un zapato o un aprenda que está bien terminada y tiene buenos acabados, o sea perfecto.

Ya se acerca el fin y el cumplimiento de la promesa de congregar a sus elegidos, llega la hora de reunir y organizar a esa inmensa multitud que veía Daniel, en la primera lectura, de congregarlos de los cuatro puntos cardinales, llamar a todos, buscarlos, convocar a todos  a la comunidad donde se de la justicia y la santidad.

En la lectura del profeta Daniel dice que Miguel, el ángel de Dios, es el príncipe, el líder, el gobernante que defiende al pueblo en el tiempo de angustia. Entonces inicia el reino de la sabiduría, del conocimiento y de la luz; de Cristo como sabiduría de Dios, conocimiento del corazón más íntimo de Dios Padre y de la luz que revela la consistencia y el peso de las realidades; Cristo resucitado, Palabra de Dios, que revela el valor de nuestro cuerpo humano y que ilumina el alma y la mente de cada miembro de la comunidad. Cristo que con su vida, sus ejemplos, su palabra y su Evangelio, es la sabiduría de Dios, la fuerza de Dios

Para esto envía a sus ángeles, es decir a sus discípulos, como guías sabios el verdadero esplendor del firmamento, los que enseñan a muchos la justicia, no en la teoría y en leyes inoperantes, sino en la vida del pueblo, en la vida de la comunidad.

El fin de los tiempos, el acabamiento de la humanidad, la perfección de la comunidad es precisamente la tarea ante la cual nos ubicamos los creyentes (papás y mamás, maestros y empresarios), nuestra tarea que es transmitir a las nuevas generaciones, con el ejemplo de nuestra vida, la esperanza que nos hace resistir y caminar con la frente en alto,  Cristo resucitado, fuerza de Dios, sabiduría de Dios.

 

 

domingo, 4 de noviembre de 2012


Un gran programa

Para Jesús no hay más que un mandamiento, escuchar la palabra del Padre, pues la Palabra de dios ofrece un gran programa: un plan, de tal magnitud y fuerza que implica utilizar los recursos completos de una vida humana. Cuando pedimos a un hijo escuchar muy atentamente las palabras que vamos a pronunciar, esperamos que  la reacción sea de obediencia inteligente.

En el relato del Diluvio en Génesis capitulo 6, se  implica que cuando ya era inminente el Diluvio, todos estaban gozando de placeres con singular desenfreno, mientras que sólo Noé y su familia construían en plena sequía un arca para flotar. Mientras todos se arrebataban las tajadas de corrupción y perversión, unos pocos, ocho dice la biblia, construían  una esperanza para  flotar sobre las  olas embravecidas.

Noé había oído de Dios la promesa de una nueva alianza y puso tida su fe en ella , y comprendiendo la premura de los tiempos  invirtió en ese plan todos sus recursos y los de aquellos bajo su responsabilidad. Un  proyecto  de estricta salvación pero también de novedad y renovación de resurgencia y de reconstrucción sobre la base de la alianza con Dios.

Cuando el escriba le pregunta a Jesús , sobre cuál es el mandamiento  más grande,  el Evangelista Marcos  entendió que Jesús habla a de una jerarquía: primeroel amor a  Dios , luego el amor al hombre, san mateo prefiere decir que el del hombre es semejante, se parece,  en el fondo, al amor de Dios, Lucas dice que hay un solo el amor al prójimo.

 Y san Juan, en su Evangelio, ya de plano escribe que el amor al prójimo es el amor que nos tiene Dios , y que desborda en el actuar del  que pone su fe en Cristo, como dice san Pablo si amas al prójimo cumpliste toda la ley. (Gal 5)

Al creyente se le reconoce porque ama a su prójimo: es decir  porque toma partido en favor de la vida  de su hermano. Se reconoce el amor del Padre en el compromiso por los indigentes, por la medicina del anciano  la formación del niño y la educación del ignorante. Ese es el proyecto del Padre, y ese su mandamiento superior que ordena  debe ser escuchado. El Hijo es la palabra del Padre, es decir Jesús es la comunicación de Dios Padre y con Dios Padre.  Y su plan del Reino de Dios es precisamente el programa de reunir en una sola familia a todos los hijos dispersos, dispersos, por el odio, por la expulsión y la discriminación, por la maldad humana.

El plan que propone  Jesucristo  invade, abarca, y abraza toda la experiencia humana de tal manera que no deja resquicio para otros planes, que no brotan de este precepto mayor de todos que es el amor al prójimo. Porque es un proyecto que produce  un entusiasmo tal, que no alcanzan las energías, los recursos, ni las fuerzas físicas para llevar a cabo, hay que darlo todo medida y sin concesiones.

El proyecto de dios de hacer una familia, una comunidad y una sociedad, y por qué no, también un cosmos un universo distinto y nuevo como el de Noé.  La participación en este plan de dios reditúa de inmediato a quien lo emprende, es decir en el hecho mismo de hacerlo se da la recompensa, no hay mayor recompensa que el darse cuenta que se está haciendo lo debido, lo que beneficia a los seres más queridos, lo que Dios quiere.  Puesto que este plan no es sino el amor de Dios que impulsa nuestras acciones, no decae nunca, ni cede, ni da treguas,  impulsa, refuerza y robustece cada día con más profundidad y con más serenidad. No disminuye ni con la enfermedad ni con el avance de la edad.

El amor da vida, y el amor de Dios da vida eterna; y es porque  Escuchar la palara de Dios  nos llena de nuevos horizontes y nos informa por ejemplo que es  mejor la alegría que el placer y que lo que no compra el dinero ni acarrea la fama  lo produce abundantemente el amor, porque la generosidad del que comparte produce sosiego y paz.

Cuando le preguntaron a Jesús cuál es el mandamiento más importante respondió  que escucharan con mucha atención a la Palabra de Dios. Escuchar significa entender, y para entender mejor es necesario buscar el silencio y la sabiduría; cuando Jesús dice “escucha” Israel, está llamando a invertir en su proyecto del reino, sin reservas todos los recursos de la inteligencia y del corazón.
Luis Ramos Nov. 20112