Un gran
programa
Para Jesús no
hay más que un mandamiento, escuchar la palabra del Padre, pues la Palabra de
dios ofrece un gran programa: un plan, de tal magnitud y fuerza que implica
utilizar los recursos completos de una vida humana. Cuando pedimos a un hijo
escuchar muy atentamente las palabras que vamos a pronunciar, esperamos
que la reacción sea de obediencia
inteligente.
En el relato
del Diluvio en Génesis capitulo 6, se
implica que cuando ya era inminente el Diluvio, todos estaban gozando de
placeres con singular desenfreno, mientras que sólo Noé y su familia construían
en plena sequía un arca para flotar. Mientras todos se arrebataban las tajadas
de corrupción y perversión, unos pocos, ocho dice la biblia, construían una esperanza para flotar sobre las olas embravecidas.
Noé había
oído de Dios la promesa de una nueva alianza y puso tida su fe en ella , y
comprendiendo la premura de los tiempos
invirtió en ese plan todos sus recursos y los de aquellos bajo su
responsabilidad. Un proyecto de estricta salvación pero también de novedad
y renovación de resurgencia y de reconstrucción sobre la base de la alianza con
Dios.
Cuando el
escriba le pregunta a Jesús , sobre cuál es el mandamiento más grande,
el Evangelista Marcos entendió
que Jesús habla a de una jerarquía: primeroel amor a Dios , luego el amor al hombre, san mateo
prefiere decir que el del hombre es semejante, se parece, en el fondo, al amor de Dios, Lucas dice que
hay un solo el amor al prójimo.
Y san Juan, en su Evangelio, ya de plano
escribe que el amor al prójimo es el amor que nos tiene Dios , y que desborda
en el actuar del que pone su fe en
Cristo, como dice san Pablo si amas al prójimo cumpliste toda la ley. (Gal 5)
Al creyente
se le reconoce porque ama a su prójimo: es decir porque toma partido en favor de la vida de su hermano. Se reconoce el amor del Padre
en el compromiso por los indigentes, por la medicina del anciano la formación del niño y la educación del
ignorante. Ese es el proyecto del Padre, y ese su mandamiento superior que
ordena debe ser escuchado. El Hijo es la
palabra del Padre, es decir Jesús es la comunicación de Dios Padre y con Dios
Padre. Y su plan del Reino de Dios es
precisamente el programa de reunir en una sola familia a todos los hijos
dispersos, dispersos, por el odio, por la expulsión y la discriminación, por la
maldad humana.
El plan que propone Jesucristo
invade, abarca, y abraza toda la experiencia humana de tal manera que no
deja resquicio para otros planes, que no brotan de este precepto mayor de todos
que es el amor al prójimo. Porque es un proyecto que produce un entusiasmo tal, que no alcanzan las
energías, los recursos, ni las fuerzas físicas para llevar a cabo, hay que
darlo todo medida y sin concesiones.
El proyecto
de dios de hacer una familia, una comunidad y una sociedad, y por qué no,
también un cosmos un universo distinto y nuevo como el de Noé. La participación en este plan de dios reditúa
de inmediato a quien lo emprende, es decir en el hecho mismo de hacerlo se da
la recompensa, no hay mayor recompensa que el darse cuenta que se está haciendo
lo debido, lo que beneficia a los seres más queridos, lo que Dios quiere. Puesto que este plan no es sino el amor de
Dios que impulsa nuestras acciones, no decae nunca, ni cede, ni da
treguas, impulsa, refuerza y robustece
cada día con más profundidad y con más serenidad. No disminuye ni con la
enfermedad ni con el avance de la edad.
El amor da
vida, y el amor de Dios da vida eterna; y es porque Escuchar la palara de Dios nos llena de nuevos horizontes y nos informa
por ejemplo que es mejor la alegría que
el placer y que lo que no compra el dinero ni acarrea la fama lo produce abundantemente el amor, porque la
generosidad del que comparte produce sosiego y paz.
Cuando le
preguntaron a Jesús cuál es el mandamiento más importante respondió que escucharan con mucha atención a la
Palabra de Dios. Escuchar significa entender, y para entender mejor es necesario
buscar el silencio y la sabiduría; cuando Jesús dice “escucha” Israel, está
llamando a invertir en su proyecto del reino, sin reservas todos los recursos
de la inteligencia y del corazón.
Luis Ramos Nov. 20112
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