sábado, 20 de octubre de 2012


La misión en un mundo global.(Versión corregida)

Nos es perfectamente natural que viajemos todos los días en autos que han que produjeron inventores japoneses, computadoras hechas por obreros coreanos, que vistamos telas hechas por máquinas de la India, por no hablar de los productos hechos por obreros chinos o de Estados Unidos. Vivimos en un mundo global. Lo mismo nos enteramos de un maremoto en los mares del Sur como de los animales que mueren en las Islas de Finlandia, y tenemos a nuestra disposición los periódicos de todo el mundo en internet.

¿En este contexto, qué sentido tiene ir de misionero al África o partir a predicar nuestra fe a Rusia o a los países árabes? ¿Qué tenemos de original a ofrecer en este mundo tan globalizado?

Es lo que nos explican las lecturas de este Día Mundial de las Misiones. Leímos el evangelio de san Mateo (28, 18-20) donde Jesús da cita a sus discípulos en un monte bien particular y envía a sus seguidores a predicar el Evangelio a todos los pueblos.

En primer lugar Jesús los envía a Galilea, una nación plural, la Galilea de los paganos, es decir no a los lugares donde todos están convencidos sino donde hay personas críticas, en búsqueda sincera de la fe que salva. Les indica el monte al que deben subir, porque hay que abandonar los aires contaminados y sucios del valle para escalar el monte, donde la luz es más pura. Quienes se deciden a dejar los ambientes bajos pueden aspirar a que Dios lo conduzca a su monte santo y los llene de alegría en la casa donde Dios se comunica libremente. Los discípulos llegan al monte y allí vieron a Jesús y lo reconocieron como Dios y lo adoraron, aunque algunos tenían sus dudas. Porque aunque la fe que implica un asentimiento total, no cancela el ejercicio de la inteligencia que busca maneras nuevas de conocer más y de amar más a Dios cuya presencia se goza.

Entonces Jesús es el que se cerca a ellos, y les dice que se le ha dado todo poder: el poder que él mismo dijo que era servir, como el siervo de Dios en la Cruz el poder del despojado, del débil del ajusticiado y del sentenciado a muerte. No es un poder para sujetar, y someter a súbditos y hacer esclavos. Sino el poder de la entrega, el poder de la generosidad y del sacrificio por los demás.

Es la originalidad del mensaje de Jesús. Es el mensaje de las bienaventuranzas, bienaventurados los pobres, los que rechazan la prepotencia y la altanería, bienaventurados los que luchan por la justicia y los que promueven la paz. Lo específico del mansaje Cristiano es el respeto a la dignidad de todos y cada uno y el ejercicio de la justicia hasta las últimas consecuencias.

En el concierto de la globalización donde la inmensa mayoría cede a la justificación de la mentira, a la resignación ante la trampa y la deslealtad, ante quien, olvidando su dignidad, se arrodilla y se humilla ante los más poderosos que corrompen por medio de ofertas del dinero y por ambición de dominio o por intereses individualistas, a costa del perjuicio a la comunidad.

El cristiano tiene la misión de proponer un proyecto distinto, es así como el bautizado es misionero. El proyecto que nos sugiere la carta a Timoteo que acabamos de escuchar: Una vida tranquila en Paz entregada a Dios y respetable en todo sentido. Es un mensaje original, diferente aunque difícil, porque incluye alejarse del aborto intencional, del divorcio que daña irreparablemente a los hijos, de la maledicencia y difamación que divide familias y comunidades, en una palabra: la renuncia a odios y divisiones. Es un mensaje y un proyecto muy original, basado en la fe en Cristo Jesús, hombre también, que se entregó como rescate por todos -sin excepción-, desde la Cruz.

El bautizado predica su fe y su verdad con sus decisiones, con sus opciones y prioridades: su fe se explicita en el Credo: un Dios Padre que practica el amor ilimitado por sus hijos, del Hijo de Dios hecho hombre por hermanarse con nosotros y del Espíritu que empuja con su fuerza dinámica las acciones discretas, llenas de mansedumbre de los Cristianos Porque los creyentes este proyecto es Evangelio, es decir “buena noticia”, que celebran cada domingo llenos de alegría en comunidad, en la casa donde Dios se comunica libremente. Esta es nuestra aportación en un mundo globalizado, esta es nuestra misión.

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