La misión en un mundo global.(Versión corregida)
Nos es perfectamente natural que viajemos todos los días
en autos que han que produjeron inventores japoneses, computadoras hechas por
obreros coreanos, que vistamos telas hechas por máquinas de la India, por no
hablar de los productos hechos por obreros chinos o de Estados Unidos. Vivimos
en un mundo global. Lo mismo nos enteramos de un maremoto en los mares del Sur
como de los animales que mueren en las Islas de Finlandia, y tenemos a nuestra
disposición los periódicos de todo el mundo en internet.
¿En este contexto, qué sentido tiene ir de misionero al África
o partir a predicar nuestra fe a Rusia o a los países árabes? ¿Qué tenemos de
original a ofrecer en este mundo tan globalizado?
Es lo que nos explican las lecturas de este Día Mundial
de las Misiones. Leímos el evangelio de san Mateo (28, 18-20) donde Jesús da
cita a sus discípulos en un monte bien particular y envía a sus seguidores a
predicar el Evangelio a todos los pueblos.
En primer lugar Jesús los envía a Galilea, una nación
plural, la Galilea de los paganos, es decir no a los lugares donde todos están convencidos
sino donde hay personas críticas, en búsqueda sincera de la fe que salva. Les
indica el monte al que deben subir, porque hay que abandonar los aires contaminados
y sucios del valle para escalar el monte, donde la luz es más pura. Quienes se
deciden a dejar los ambientes bajos pueden aspirar a que Dios lo conduzca a su
monte santo y los llene de alegría en la casa donde Dios se comunica
libremente. Los discípulos llegan al monte y allí vieron a Jesús y lo reconocieron
como Dios y lo adoraron, aunque algunos tenían sus dudas. Porque aunque la fe
que implica un asentimiento total, no cancela el ejercicio de la inteligencia
que busca maneras nuevas de conocer más y de amar más a Dios cuya presencia se
goza.
Entonces Jesús es el que se cerca a ellos, y les dice que
se le ha dado todo poder: el poder que él mismo dijo que era servir, como el
siervo de Dios en la Cruz el poder del despojado, del débil del ajusticiado y
del sentenciado a muerte. No es un poder para sujetar, y someter a súbditos y hacer
esclavos. Sino el poder de la entrega, el poder de la generosidad y del
sacrificio por los demás.
Es la originalidad del mensaje de Jesús. Es el mensaje de
las bienaventuranzas, bienaventurados los pobres, los que rechazan la
prepotencia y la altanería, bienaventurados los que luchan por la justicia y
los que promueven la paz. Lo específico del mansaje Cristiano es el respeto a
la dignidad de todos y cada uno y el ejercicio de la justicia hasta las últimas
consecuencias.
En el concierto de la globalización donde la inmensa
mayoría cede a la justificación de la mentira, a la resignación ante la trampa
y la deslealtad, ante quien, olvidando su dignidad, se arrodilla y se humilla
ante los más poderosos que corrompen por medio de ofertas del dinero y por
ambición de dominio o por intereses individualistas, a costa del perjuicio a la
comunidad.
El cristiano tiene la misión de proponer un proyecto
distinto, es así como el bautizado es misionero. El proyecto que nos sugiere la
carta a Timoteo que acabamos de escuchar: Una vida tranquila en Paz entregada a
Dios y respetable en todo sentido. Es un mensaje original, diferente aunque
difícil, porque incluye alejarse del aborto intencional, del divorcio que daña
irreparablemente a los hijos, de la maledicencia y difamación que divide
familias y comunidades, en una palabra: la renuncia a odios y divisiones. Es un
mensaje y un proyecto muy original, basado en la fe en Cristo Jesús, hombre
también, que se entregó como rescate por todos -sin excepción-, desde la Cruz.
El bautizado predica su fe y su verdad con sus
decisiones, con sus opciones y prioridades: su fe se explicita en el Credo: un
Dios Padre que practica el amor ilimitado por sus hijos, del Hijo de Dios hecho
hombre por hermanarse con nosotros y del Espíritu que empuja con su fuerza
dinámica las acciones discretas, llenas de mansedumbre de los Cristianos Porque
los creyentes este proyecto es Evangelio, es decir “buena noticia”, que celebran
cada domingo llenos de alegría en comunidad, en la casa donde Dios se comunica
libremente. Esta es nuestra aportación en un mundo globalizado, esta es nuestra
misión.
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