La Familia
Cristiana
En el siglo XXI como en el
siglo I, la familia cristiana es la que está total y claramente entregada a
Cristo, entregada al Evangelio. Es la familia que sigue por amor los pasos de
Jesús, su maestro interior.
1.- La pareja cristiana es
la asociación humana que por medio de la diferencia entre varón y mujer
transmite la vida humana por la fecundidad que es propia de los seres humanos,
la fecundidad generada por el amor.
2.- La asociación de la
pareja es inseparable del amor que los une a tal punto que, deciden arriesgar
juntos, reír juntos, y llorar juntos, se
arriesgan y se entregan por la identificación espiritual que han encontrado en
su fe en Jesucristo.
3.- El centro, eje y
dinamismo de la pareja cristiana es Jesús de Nazaret y en nombre suyo la pareja
se une, se compenetra y se honra.
4.- La pareja cristiana se
une para la fecundidad espiritual, para prestarse mutua ayuda en el camino que recorren juntos hacia Dios,
en toda circunstancia, contra viento y marea, en el éxito y en el fracaso, en
la salud y la enfermedad.
5.- La pareja es fecunda por
los efectos que su mutuo amor tiene a su alrededor; pero si la fecundidad también
produce hijos, entonces la mujer es Madre Espiritual de su comunidad, transmite
desde el seno materno la ternura de Dios; y da a sus bebés los nutrimentos
fundamentales en la vida.
6.- El Padre, como san José,
acepta el riesgo de su fe en Jesús, y todas sus consecuencias. Tiene qué actuar
con decisión, firmeza y prudencia para salvaguardar la integridad material y espiritual de le familia. Dios
mismo le ordena: “Toma al niño y a su madre” (Mt, 2, 13), se levantó y tomó al
niño y a su madre de noche y se fue a Egipto.
7.- La comunidad de la
familia requiere de una autoridad firme, y clara; papá y mamá no pueden
renunciar a ser padre y madre espiritual de sus hijos y están obligados a
mostrarles los caminos de Dios, por más difíciles que se presenten. Están encargados
de anunciar a la familia el Evangelio completo sin recortes ni omisiones.
8.- La pareja dura siempre,
pero lo hijos, una vez instruidos sobre el proyecto de Jesús y una vez
entrenados a escoger siempre la justicia, la verdad y la libertad de los Hijos
de Dios, tienen que asumir la tarea de transmitir a las nuevas generaciones la
novedad del Evangelio. A cada generación
le toca redescubrir el Evangelio y transmitirlo con las formas más auténticas.
9.- Trasmitir el Evangelio
significa entregar vida, pero para la familia cristiana no hay otra forma de
hacerlo sino a la manera que nos dejó Jesús en la Cruz, entregando la vida
hasta la última gota de sangre.
Este proyecto, que en la
Iglesia Católica se reconoce como sacramento del matrimonio, es un camino de
santidad cristiana que implica una comunicación con Dios en todas las
vicisitudes familiares. En la Eucaristía,
la familia Cristiana ofrece al Padre su amor de pareja, y en la familia, la comunidad
de hermanos que edifica a la Iglesia. Por eso la Eucaristía es un evento
familiar que celebramos este domingo.
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